Punk, vestirse para disentir.
Cuando destruir la ropa significaba construir identidad.
Antes de convertirse en referencia de la pasarela, el punk fue una actitud rompedora con connotaciones negativas que se cosía a mano. El punk nació como expresión contra la moda tradicional y terminó cambiándola.
No empezó como una tendencia estética perfectamente definida, era una actitud que encontró en la ropa una herramienta de expresión y confrontación. Y ahí está lo fascinante, la ropa, el calzado, el peinado dejó de servir únicamente para vestir y empezó a expresar quién eras, contra qué o quién estabas y a qué mundo no querías pertenecer.
¿Cuándo una prenda deja de serlo y se convierte en un mensaje?
El Met explica que el punk utilizó precisamente la ropa como un sistema de bricolaje, deconstrucción, humor, democracia y subversión. Su exposición PUNK: Chaos to Couture estructuró el fenómeno alrededor de conceptos como Hardware, Bricolage, Graffiti/Agitprop y Destroy.
El punk no significaba ir mal vestido, vamos a desmontar esta idea bastante simplista, no consistía simplemente en ponerse una camiseta vieja, romper unos vaqueros y añadir imperdibles. La imperfección estaba perfectamente estudiada, pensada y construida.
Una camiseta podía rasgarse deliberadamente, podía desmontarse. Una cremallera se convertía en decoración, un objeto cualquiera podía incorporarse a una chaqueta, un imperdible podía añadirse a la piel.
La ropa dejaba de ser un producto terminado porque el usuario intervenía sobre ella, y esto es fundamental para entenderlo, convertía al consumidor en creador.
El Met identifica precisamente el DIY (Do It Yourself) como uno de los grandes legados del punk y analiza cómo el movimiento transformó elementos cotidianos en recursos estéticos. Y es aquí donde tendríamos que hablar de 430 King's Road, Londres. No era una simple tienda, fue un laboratorio.
Vivienne Westwood y Malcolm McLaren fueron transformando aquel espacio desde Let It Rock, abierto en 1971, pasando por Too Fast to Live, Too Young to Die, SEX, Seditionaries y finalmente World's End, y cada transformación reflejaba un cambio de actitud. Primero Teddy Boys, después motoristas, luego sexualidad, fetichismo, provocación y finalmente punk.
La propia historia oficial de Vivienne Westwood cuenta cómo ella y McLaren comenzaron a diseñar camisetas con mensajes provocadores y algunas de ellas incluso llegaron a generar problemas legales con las leyes británicas por considerarlas publicaciones obscenas.
Aquella tienda no vendía simplemente ropa, vendía una forma de desafiar el uniforme social que todo el mundo llevaba. Westwood no era simplemente alguien que "rompía ropa", ella tenía conocimientos de confección y una enorme capacidad técnica. El V&A destaca precisamente esa contradicción, incluso en sus piezas punk más agresivas existía una extraordinaria atención a la construcción y a las referencias históricas. Por ejemplo, el famoso universo Bondage mezclaba referencias militares, motociclistas y fetichistas.
El Met conserva un conjunto Bondage de 1976–80 y explica cómo esos elementos se combinaron hasta crear uno de los códigos más reconocibles del punk.
El punk no destruyó la sastrería, la desmontó para volver a construirla de otra manera.
Un apartado especial tiene que ver con las camisetas antes mencionadas, ya que ahí reside uno de los grandes cambios. Antes con la ropa definías tu identidad, con el punk estas transmitiendo un mensaje a través de la ropa, de tal manera que una camiseta podía convertirse en propaganda, en un cartel, una provocación, o hasta en una declaración política.
La famosa camiseta God Save the Queen, creada por Westwood y McLaren y vendida en Seditionaries, se convirtió en uno de los objetos mas emblemáticos de esa relación entre música, ropa y provocación. FIT la documenta específicamente como pieza representativa de aquella estética. La relación entre Malcolm McLaren, Vivienne Westwood y los Sex Pistols fue fundamental para la difusión del lenguaje visual punk, pero no podemos decir que McLaren "inventó el punk".
El propio Met señala que existe debate sobre el papel de McLaren en la construcción ideológica del movimiento y recoge también la versión de Johnny Rotten de que la banda existía antes de la colaboración con Westwood y McLaren. Por tanto, yo creo que McLaren y Westwood ayudaron decisivamente a convertir el punk en un lenguaje visual reconocible y comercializable.
Todo aquello que normalmente se consideraría un defecto pasa a convertirse en diseño: un agujero, la costura visible, el deshilachado, la prenda reconstruida, la mezcla imposible. Por lo que ¿qué ocurre cuando el defecto deja de ser un error y se convierte en una decisión estética? Pues que cambian las reglas que hasta ahora habíamos conocido.
La moda terminó apropiándose del lenguaje punk, pero no simplemente copiando una camiseta rota, sino que absorbió sus códigos: destrucción, bricolaje, imperfección, tachuelas, cremalleras, imperdibles, cuero, mensajes, deconstrucción, apropiación, mezcla de materiales. El Met dedicó precisamente PUNK: Chaos to Couture a estudiar esa transformación.
¡Qué ironía! El punk nació rechazando la moda más clásica y terminó entrando en sus museos. Esto me viene a la cabeza cada vez que una firma de lujo vende una chaqueta deliberadamente rota por miles de euros... ¿sigue siendo rebelión?, ¿o simplemente una estética muy estudiada?
Al final se consiguió algo extraordinariamente inteligente, no se destruyó ni denostó el punk, sino que se convirtió en lenguaje, y puede seguir utilizándose hoy en día sin necesidad de compartir la ideología original. Por eso se debe hacer una precisión importante, no todo diseñador que utiliza ropa rota o deconstruida es punk. La influencia del punk puede aparecer transformada, intelectualizada o completamente despolitizada.
Si el verdadero lujo siempre ha tenido algo que ver con el conocimiento del código, el punk hizo algo parecido, aprendió las reglas para poder romperlas, y transformarlas a su antojo, y eso es mucho más interesante que simplemente romperlas.
Una prenda destruida sin intención es un residuo, pero una prenda destruida con intención puede convertirse en un lenguaje, en algo valioso. Y quizá el mayor triunfo del punk no fue solo entrar en la pasarela, sino conseguir que la moda entendiera que también se puede diseñar con imperfecciones.
El punk nunca necesitó ni quiso ser perfecto, sino tener algo que decir, y la moda no solo evoluciona cuando alguien inventa algo nuevo, a veces lo hace cuando se decide utilizar lo existente de otra manera, diametralmente opuesto o simplemente distinto.
Bibliografia y fuentes:
The Metropolitan Museum of Art. PUNK: Chaos to Couture. Nueva York: The Metropolitan Museum of Art. Exposición y materiales de investigación sobre la estética punk, su evolución y su posterior incorporación a la alta moda.
Victoria and Albert Museum. Vivienne Westwood: Punk, New Romantic and Beyond. Londres: Victoria and Albert Museum. Materiales sobre la trayectoria de Vivienne Westwood, el movimiento punk, el bricolage, la estética Bondage y la apropiación de referencias históricas.
Vivienne Westwood. The Story So Far. Vivienne Westwood Official Website. Cronología de la trayectoria de la firma y de los espacios de 430 King's Road, desde Let It Rock hasta World's End.
Fashion Institute of Technology. 1977: Vivienne Westwood and Malcolm McLaren, “God Save the Queen”. Fashion History Timeline, Fashion Institute of Technology, State University of New York. Documentación sobre la célebre camiseta God Save the Queen, Westwood, Malcolm McLaren y Seditionaries.
London Museum. Vivienne Westwood, Malcolm McLaren and King's Road. Londres: London Museum. Contexto histórico de 430 King's Road y de la escena contracultural londinense vinculada al punk.
National Gallery of Australia. Vivienne Westwood. Canberra: National Gallery of Australia. Materiales sobre la evolución de la tienda, la estética de Westwood y la posterior incorporación de los códigos punk al sistema de la moda.