¿Qué fue de Suzy Menkes?
Durante décadas, una pregunta podía alterar el ambiente de un desfile: ¿Ha llegado Suzy? Su opinión podía convertir una colección en acontecimiento o hundir a un diseñador.
Hoy, cuando cualquiera puede hablar de moda desde un teléfono, debemos hacernos otra pregunta: ¿quién escucha todavía a Suzy Menkes? ¿Las nuevas generaciones la conocen?
Sinceramente me resulta muy curioso que no se le de todo la importancia que tiene, que para mi es mucha. Tengo un hijo estudiando ya tercer curso en el IED (Instituto Europeo de Diseño), y cuando le pregunté si la conocía me dijo que no le sonaba de nada, casi me da un paro cardiaco. ¿Cómo es posible? ¿La universidades no hablan de una de las periodistas mas fundamentales en el mundo de la moda?
Suzy Peta Menkes nació el 24 de diciembre de 1943 en Beaconsfield, Buckinghamshire, Inglaterra. Según ella misma, su pasión por la moda empezó a los cinco años, cuando hacía pequeños dibujos de vestidos que su madre guardó hasta el fin de sus días. Este es un detalle fundamental para entender su carrera, la moda llegó antes que el periodismo.
De adolescente tomó una decisión que lo cambiaría todo, se mudó a París para estudiar confección y patronaje en lo que hoy es ESMOD (École de la Chambre Syndicale de la Couture Parisienne). Su casera le consiguió entrada a su primer desfile de alta costura, un show de Nina Ricci, y eso encendió en ella una pasión que duraría toda la vida. Ella misma ha explicado recientemente que durante aquellos años hacía su propia ropa porque no tenía dinero para comprarla y también porque quería vestir de una manera diferente.
Después regresó a Inglaterra y estudió Literatura Inglesa e Historia en Newnham College, Cambridge. Allí empezó a hacer periodismo universitario y se convirtió en la primera mujer editora jefe de Varsity, el periódico de la universidad.
Y aquí aparece una de las claves de toda su carrera: Menkes nunca entendió la moda solamente como ropa. Su formación le permitió entenderla como un fenómeno cultural y social.
La propia revista Vogue destaca precisamente que esa característica de historiadora le permitió analizar cómo cambia el estilo en relación con la sociedad, en lugar de limitarse a describir tendencias.
Cuando terminó Cambridge en 1966, entró en The Times como reportera junior. Pero fue Charles Wintour, padre de Anna Wintour, quien desempeñó un papel decisivo, ya que con apenas 24 años le ofreció el puesto de Fashion Editor del London Evening Standard.
Menkes ha contado que Wintour le enseñó algo que acabaría convirtiéndose en una especie de principio profesional: el periodista debe ser un conducto entre lo que ocurre y el público. Es decir, no se trataba simplemente de saber de moda. Había que entenderla y explicarla.
The Times (1966–69), después Evening Standard (1969–77), y luego pasaría por Daily Express (1977–80), The Times de nuevo (1980–87), The Independent (1987–88) y finalmente International Herald Tribune (1988–2014).
En el International Herald Tribune permaneció aproximadamente 26 años. No era una revista de moda, era un periódico internacional, y eso es muy importante. Menkes consiguió algo que pocas personas han conseguido: convertir la crítica de moda en periodismo de referencia internacional.
Durante décadas escribió sobre Alta Costura, prêt-à-porter, diseñadores, lujo, negocios, arte y cultura.
Su trabajo no consistía únicamente en decir me gusta o no me gusta. Analizaba qué estaba intentando hacer un diseñador, de dónde venía esa idea, qué significaba dentro de la historia de la moda y qué podía decirnos sobre ese momento cultural concreto.
La Fédération de la Haute Couture et de la Mode resume muy bien su importancia como cronista de París durante más de tres décadas y cómo siguió las carreras de diseñadores desde sus primeros pasos, incluidos Martin Margiela y Alber Elbaz.
Y aquí aparece la parte fascinante, su opinión podía hacer temblar a una casa, en el mundo de la moda existía una pregunta que se convirtió casi en leyenda: ¿Ha llegado ya Suzy? No porque fuera una celebrity, sino porque su opinión importaba.
El periódico EL PAÍS recuerda que se convirtió en una institución capaz de "encumbrar y destronar diseñadores" con sus críticas. Su poder era real y temido. Cuando LVMH la vetó arbitrariamente de sus desfiles por una crítica anterior, toda la industria la apoyó y boicoteó los shows. Eso no le ocurre a cualquiera, le sucede solo a quien tiene autoridad moral real.
Y existe un ejemplo perfecto de esto. En los años noventa, Menkes escribió que el clásico bolso acolchado de Chanel estaba acabado. La reacción de Chanel fue extraordinaria, la firma publicó una página completa de publicidad en el International Herald Tribune para responderle. Eso explica mucho mejor su poder. Su influencia procedía de algo muy difícil de conseguir: credibilidad.
Menkes tenía además una característica poco habitual en el periodismo de moda: no parecía necesitar caer bien.
Vogue la describe como frank, fearless and free from editorial constraints: directa, valiente y con una voz independiente. Y ella misma siempre ha defendido esa independencia.
También fue pionera en señalar que el calendario imparable de la moda tenía consecuencias negativas para los diseñadores y su trabajo, una reflexión que hoy, veinte años después, sigue siendo el debate central del sector.
En 2014 recordaba que en el International Herald Tribune había aprendido que el periodista debía poder escribir sin aceptar regalos ni dejarse condicionar por los anunciantes. De hecho, Vogue España contó que durante sus 26 años en el Tribune nunca aceptó ningún objeto de valor como regalo. Ese principio la distinguía radicalmente de casi todo el sector, así podía preservar su independencia como crítica. "Se me metió en la sangre desde mis años en Fleet Street", decía.
En un sistema como el de la moda, donde diseñadores, anunciantes, relaciones públicas, celebrities y medios están profundamente conectados, esa independencia era extraordinariamente valiosa.
Suzy Menkes es reconocible a distancia. Su firma personal es el pompadour, ese moño alto y perfectamente esculpido, su vestuario de Issey Miyake y su amor por el color morado, su imagen acabó siendo tan reconocible como su escritura.
The Guardian la describía en 2014 como una de las periodistas de moda más reconocibles e influyentes del mundo, famosa tanto por su característico tupé como por sus exigentes críticas, y terminó convirtiéndose ella misma en un personaje de la moda.
Después de 25 años en el International Herald Tribune, parecía casi imposible imaginarla en otro sitio, y entonces ocurrió.
En 2014 dejó el periódico para convertirse en Editora Internacional de Vogue en Condé Nast Internacional, un cargo creado específicamente para ella, con presencia permanente en todas las webs internacionales de Vogue: Reino Unido, Francia, Italia, China, Rusia, Japón, Alemania, España.
Su trabajo alcanzaba 26 ediciones impresas y digitales de Vogue en 18 idiomas, según su biografía oficial, con una audiencia de más de 74 millones.
Fue un movimiento enorme, y también simbólico. La mujer que había construido su autoridad desde un periódico pasaba ahora al corazón digital de Condé Nast.
El propio Jonathan Newhouse la definió entonces como un talento único, con un juicio extraordinario sobre la moda y una comprensión profunda del negocio que había detrás.
Menkes no se limitó a escribir sobre ropa, en 2001 creó el concepto de Luxury Conference, primero para el International Herald Tribune y posteriormente para International New York Times y Condé Nast International.
Por esas conferencias pasaron nombres como Karl Lagerfeld, Naomi Campbell, Maria Grazia Chiuri, Antoine Arnault, Alber Elbaz, Elie Saab, Olivier Rousteing o Anya Hindmarch, eso demuestra que su autoridad trascendía la crítica de desfile, y por supuesto que entendía la industria.
Entendía el lujo como negocio, cultura, creatividad, artesanía y posicionamiento.
En julio de 2020, en plena pandemia, anunció en Instagram que dejaría su etapa como Editora de Vogue International en Condé Nast en octubre de ese año. Sus palabras fueron reveladoras: "La situación global nos ha dado a todos, y a mí, motivos de reflexión. Es tiempo de una nueva aventura." Prometió seguir escribiendo, publicando, grabando. Y mencionó la posibilidad de uno o dos libros con sus 30 años de diarios y fotografías.
Y cualquiera podría haber pensado, ahora sí, ahora se jubila, pero no.
Durante el confinamiento de 2020 creó Creative Conversations with Suzy Menkes, un podcast en el que empezó a conversar directamente con grandes nombres de la industria. Han pasado por él personas como: Maria Grazia Chiuri, Michael Kors, Marine Serre, Giancarlo Giammetti, Duro Olowu, Naomi Campbell, Manolo Blahnik, Tommy Hilfiger, Giorgio Armani, entre muchos otros.
Suzy cambió de formato, pero no de oficio, de la máquina de escribir al periódico, del periódico al digital, del digital al podcast, la periodista se adaptó al medio sin renunciar a su mirada.
Hoy en día sigue muy vinculada a Londres y París y que continúa apareciendo físicamente en las grandes citas internacionales de moda. Su perfil de LinkedIn la sitúa actualmente en Londres, y sigue en activo
En una entrevista publicada por Varsity en octubre de 2025, Menkes explicó que había puesto en pausa el podcast para concentrarse en escribir un libro. No se ha retirado, no ha desaparecido, está escribiendo.
En marzo de 2026 asistió en Londres al desfile del centenario de Kent & Curwen, en febrero de 2026 estuvo en London Fashion Week, en julio de 2026 volvió a París para la Alta Costura, donde asistió al desfile de Elie Saab.
Es decir, Suzy Menkes sigue estando en primera fila, literalmente.
En junio de este año, Vogue Portugal publicó una entrevista con ella con motivo de sus seis décadas de carrera, describiéndola a los 82 años como una figura que continúa influyendo en la industria y cuya carrera todavía «promete continuar».
Y a mi siempre me ha parecido una mujer excepcional, y mas aún hoy en día que el sistema ha pasado de la crítica escrita a los blogs, de los blogs a los influencers, de los influencers a TikTok y de TikTok a la inteligencia artificial, Suzy sigue defendiendo algo aparentemente antiguo: mirar, entender y después opinar, y quizá esa sea precisamente la razón por la que sigue importando.
Hay una entrevista de 2026 en Cambridge en la que ella habla directamente sobre su carrera, su relación con la moda y su futuro. Además, confirma que sigue asistiendo a grandes desfiles y que está trabajando en ese libro.
Es miembro de la Legión de Honor francesa, con rango de Chevalier. condecorada en 2005, y posee la Orden del Imperio Británico por sus servicios al periodismo de moda, Fiorino d'Oro de Florencia, Special Recognition Award de los British Fashion Awards, Lifetime Achievement Award de CEW, Llaves de la ciudad de Florencia, Ciudadanía honoraria de Seúl, fue nombrada Freeman of Milan.
Y el reconocimiento más reciente: el 2 de junio de 2026, en el Parlamento británico, en Westminster, la Sociedad Parlamentaria de Artes, Moda y Deportes le entregó la Medalla de Honor por Trayectoria de Vida en el Periodismo de Moda y el Liderazgo Cultural. Con 82 años, se dirigió a la Asamblea con la misma inteligencia, humildad y pasión que ha definido su carrera.
Para mi hay algo que la hace única y que se resume en una sola frase: "No es bueno porque te gusta. Te gusta porque es bueno." Esa es la máxima que aprendió en sus primeros años como periodista de moda, y la que aplicó durante seis décadas sin excepción.
En un mundo donde la crítica de moda se ha convertido en contenido patrocinado, en influencia comprada y en asientos de primera fila a cambio de silencio, Suzy Menkes fue, y sigue siendo, la excepción que confirma que el periodismo de moda con criterio propio todavía existe.
Por lo que la pregunta no es tal vez «¿qué fue de Suzy Menkes?» ya que en realidad: «sigue aquí», entre nosotros, y que sea por muchos años mas, si no ¿Existe sucesora de la Menkes?